N. 19 – Belém/PA - Novembro/Dezembro - 2014

Entrevista: Sybille Dorothea Hofmann – Märklin

É alemã, 36 anos, mãe, casada, bailaora, bailarina, professora de Flamenco e diretora do Centro de Arte Flamenco LA SOLEÁ & del Ensemble Madrugá Flamenca en Freiburg/ Alemania. Nesta Entrevista concedida a Lilian Adriane Ribeiro, correspondente do Jornal Iaras em Sevilla/Espanha, ela fala de como concilia a carreira profissional com a vida pessoal, entrelaçando arte, maternidade, casamento.

 

Nací el 8 de julio 1976, tengo tres hermanos mayores. Mi madre es profesora de piano y mi padre era profesor de música. Empecé con cuatro años con la danza clásica, más tarde estudié danza moderna y contemporánea, además de jazz. Con 16 me inicié en el arte flamenco y con 19 hice bachillerato y me mudé a Freiburg donde conozí a mí pareja artistica y emocional, Jorge Hofmann. Empezé con mis estudios de ciencia del movimiento (prioridad danza) y education física y literatura alemana en la Albert-Ludwigs-Universität Freiburg, donde hice mis exámenes finales (Magister Articum) en 2001. Junto a mi marido viví en Madrid, Sevilla y Jeréz entre 1996 y 2000 para profundizar mis estudios de Flamenco en el Amor de Dios en Madrid, en el Centro Andaluz de Teatro/Danza (CAT) y en la Fundación Cristina Heeren de Sevilla y en varias academias con muchos maestros/as. Los que más me influyeron fueron Rafaela Carrasco, Belén Maya, Eva Hierbabuena, Mercedes Ruiz, Israel Galván y Leonor Leal, entre otros. En el 2000 fundé junto con Jörg Hofmann el Ensemble MADRUGÁ FLAMENCA (www.madruga-flamenca.de) con la que seguimos una búsqueda constante de nuestra forma de entender el Flamenco y con la que viajamos y trabajamos en teatros en Alemania, Francia y Suiza y en prestigiosos festivales flamencos y de danza como los de Dusseldorf y en Hamburgo. Hemos estado galardonados con varios premios. En 2001 abrímos nuestro Centro de Arte Flamenco LA SOLEÁ en Freiburg, donde enseño junto a Jörg Hofmann y Michaela Wenzlaff en 28 clases semanales a alumnos de entre 4 y 78 años de edad, desde principiantes hasta profesionales. Les iniciamos, o perfecionamos, al baile, al toque y al cante, llevamos maestros de fuera para cursillos como Rafaela Carrasco, Concha Jareno, Leonor Leal, Domingo Ortega, Rafael Jimenez “Falo”, Isabel Bayón, Mercedes Ruíz, etc.

En diciembre de 2008 nacío Jaron Florian, nuestro primer hijo y en enero de 2012 Jasra David, nuestro segundo hijo. Ambos llenan nuestras vidas con amor, alegría y mucho arte. Nos ensenan a vivir.

JI= ¿A cuánto tiempo te dedicas al flamenco? ¿Desde cuándo eres profesora de flamenco?

Sybille =Empecé con la danza a una edad muy temprana, siempre me gustó bailar desde muy jovencita. A mis padres (que son músicos) les hubiera encantado que hiciera una carrera musical, me llevarón a clases de piano y de violín, pero mi cuerpo me pedía que me dedicara a la danza. El flamenco lo conocí bastante tarde, en el ano 1992, a los 16 años – porque en mi cuidad natal había pocas posibilidades de aprender a bailar flamenco. Pero este primer cursillo con una profesora de Hamburgo fue una experiencia tan profunda que yo ya supe que me gustaría dedicarme a esto. Despues fui a estudiar a Freiburg donde conocí a mi marido Jorge, que tocaba la guitarra flamenca. Juntos decidimos vivir en España durante un tiempo, para buscar respuestas a tantas preguntas referentes al Flamenco. Y nos fuimos a Sevilla en 1996. Despues de haber vuelto un ano más tarde, empecé a enseñar por casualidad, porque mi profesora de danza en la universidad me pidió que diera un cursillo en el instituto. A partir de este momento mucha gente empezaron a preguntarme y pedirme clases - así que aprendí y ensené al mismo tiempo. En el ano 2002, despues de haber finalizado mis estudios en la universidad inauguré nuestro Centro de Arte Flamenco LA SOLEÁ en Freiburg, donde sigo dando clases y cursillos y monto mis espectaculos con MADRUGÁ FLAMENCA.

JI=¿Cómo concilías ser madre y profesional? (horarios de las clases y las actividades maternas).

Sybille = Bueno, esto es lo más dificil y un verdadero regalo a la vez. Estoy tan agradecida a mi marido… Las circunstancias me permiten combinar las dos cosas, seguir con mi profesión y a la vez ocuparme de mi familia, de mis hijos (Jaron está a punto de cumplir 4 años y Jasra tiene 10 meses). Sé que sería casi imposible elegir entre estas dos “pasiones”. Y claro que sigue siendo dificil día por día, porque las madres trabajadoras llevamos siempre esta mala conciencia de que no dedicamos todo nuestro tiempo a los hijos. Y claro, de vez en cuando, estamos muy agotadas y vacías de tanto dar (a los niños, a los alumnos, al público)… Lo que para mí es muy importante es lo que aquí se llama “la cama de la familia” – es decir, que nuestros hijos duermen en la misma cama que nosotros (hace poco la aumentábamos – ahora mide 2,20 m y cabemos todos, más el gato. Hay días que tengo que trabajar mucho, sé que tengo mis niños cerca por las noches. Para ellos es importante y pueden cargar “batería” por las noches también. Creo que el contacto corporal es lo más importante entre bebés y padres y calma muchos problemas. Por esto solemos llevar nuestros niños tanto en brazo o en el foulard/ porta-bebé.

Mi marido Jorge y yo nos compartimos las actividades “maternas/paternas” por igual, eso me permite de trabajar. Mientras doy clases o tengo ensayos, él se ocupa de nuestros hijos (muy a menudo en la academia, pocas veces en casa) y al revés. En cuanto estamos los dos enseñando/ ensayando, tenemos un canguro que se ocupa de Jaron y Jasra. Compartimos el trabajo en casa igual que lo demás y por esto aprovechamos las dos cosas. Tener mucho tiempo con los ninos y a la vez poder seguir creando arte y seguir creciendo artísticamente. Claro que hay muchas cosas que hacer mientras los niños duermen (y suelen acostarse bastante tarde). Por esto aprovecho las horas nocturnas para poder hacer mis cosas administrativas, mis montajes, mis correspondencias, mi agenda y demás. Por supuesto decidimos de no viajar y actuar tanto con nuestro grupo por el momento y hay trabajos y actuaciones que por el momento los tenemos que rechazar para poder seguir con las prioridades de tener tiempo con los hijos. Esto duele de vez en cuando, pero es necesario porque si no uno abusa de su energía que no es eterna – aun que a veces lo parece…

Para mi madre por ejemplo es muy raro, siempre me decía que parecemos una familia de gitanos porque llevamos nuestros hijos a donde vamos nosotros. Sea, al estudio para dar clases, al teatro para actuar, a cursillos - donde sea… Y si es necesario llevamos nuestros canguros. Pero bueno, por qué no. A ellos les encanta estar con sus papis y al revés. Y como sigo dándole el pecho a Jasra, que ahora tiene 10 meses, la situación “normal” es amamantarle justo antes de salir al escenario, con el traje puesto o a la hora de ensenar en clase si es necesario. Para nosotros es una manera muy natural de compartir vidas.

Un “día” normal consiste en que uno de nosotros dos se levanta temprano (de momento le gusta a Jasra de despertarnos entre las 7.30/ 8) y pasar tiempo con los niño hasta que el otro venga para desayunar y nos “pasamos” los niños, para que uno de nosotros pueda trabajar. También hay mañanas que hacemos algo todos juntos y otros Jaron se va con un grupo de niños para jugar. Comemos juntos y nos organizamos con los niños. Por la tarde nos preparamos todos para ir al estudio sobre las 17.30 horas. Llevamos comida, juguetes… En el estudio uno está dando clases y el otro está con los ninos. Tenemos un cuarto que anteriormente era la oficina y que ahora es el cuarto de los niños lleno de juguetes y pañales y con una cama y un sofá por si a alguien le entra sueño. A mis niños les encanta la marcha en el estudio, el espacio de las salas grandes para jugar y correr, ver a tanta gente pasar y jugar con otros niños allí. Pasa muchas veces que una alumna lleva a sus hijos también, para que Jaron tenga compañeros allí. En general enseñamos hasta las 22 horas, y después los llevamos a todos al coche (muchas veces durmiendo) para volver a casa. Normalmente duermen los dos a esas horas, también puede darse el caso de que acabo mis clases y siguen llenos de energía.

JI= ¿Cómo surgió la idea de llevar a tu hijo para el trabajo? ¿Bailar con él pegado a tu cuerpo?

Sybille = Pues, la verdad es que no es idea mía. En muchos países en el mundo se llevan los niños al trabajo – para mí es lo más natural. Lo que pasa es que las mujeres estamos muy divididas entre llevar una vida de “mamá” y otra vida de “trabajadora” – la verdad es que no separo uno de lo otro, lo mezclo todo. Al darle el pecho a mi niño invento pasos y movimientos - a la hora de bailar y enseñar pienso mucho en mis niños. No lo puedo evitar. Soy mamá y soy artista, funciono así.

Gracias a Dios tengo una profesión en la que soy mi propia jefa y me puedo permitir llevar a mis hijos al estudio cómo y cuándo yo (y por supuesto mi marido) quiero.

Y lo de usar foulards, porta-bebes, mochillas, lo que sea: para llevar los niños cerca del corazón, se usaba y se sigue usando en muchísimas culturas. Llevamos a los niños nueve meses en el vientre, están acostumbrados a nuestros latidos, a nuestras voces… A mí me encanta estar “alma con alma” con mis ninos y ellos siempre estaban y todavía están como gloria bendita a la hora de llevarles pegados al cuerpo. Para mí y gracias a Dios, del mismo modo ocurre con mi marido, es lo más natural y lo más práctico. Tienes las manos libres… Esto de usar “carros para bebés” es muy “moderno”, y a nosotros y a mis niños nunca nos gustó. Siempre llevo mis compras en el carro y a mis hijos cerca del corazón y no al revés.

Y pues, ¿cómo surgió la idea? De una necesidad. Bailar con el niño en el foulard no lo hago siempre. Lo hago en momentos cuando me necesita, cuando está llorando o no se puede dormir. En esos momentos es lo más lógico. En unos segundos deja de llorar, empieza a mover sus piernas y mira a las alumnas atentamente.

Como ya pesa casi 10 kilos, se lo dejo a mi marido o al canguro cuando se duerme. Con el niño “puesto” trabajo más los pies y el ritmo con mis alumnos o repaso coreografías y les doy consejos. A la hora de enseñar braceos, vueltas y la técnica del cuerpo necesito moverme sin limitaciones… Curiosamente mis hijos son muy flamencos en el sentido de que siempre se dormirían al escuchar un taconeo. Se despiertan cuando explico en silencio.

Creo que al usar un porta-bebe, aprendes mucho de las necesidades de tus hijos. Solo aprendemos a entenderles cuando estamos lo más cerca posible de ellos. Entenderás sus problemas mucho mejor al llevarle en tus brazos que al meterle en una cuna. Y por esto no es complicado esto. Hay que seguir a lo que tu corazón te dice.

JI=¿Cómo surgió la idea de usar y poner a tu hijo en la mochila para bebés para poder ir a trabajar?

Sybille = Como dicho arriba, no es una idea mía. Aquí en Alemania se usa foulards para llevar a los bebes desde los anos 70. Y sigue siendo un poco Hippie aún.. En Freiburg lo es menos, es una ciudad muy ecológica, muy abierta. Me acuerdo de que al principio les parecía muy raro a nuestros amigos de España, a artistas que llevábamos a trabajar a Freiburg. Pero al final a todos les encantaba, solo que no lo conocían. Y todos nos decían qué niño tan amables y tan relajados teníamos. Ahora sé que estan empezando a montar tiendas de porta-bebes en Valencia y varias ciudades de España. Ojalá que se enteren de esta cosa tan linda y tan cómoda.

Con un niño pequeño me encantan los foulards. Estos porta-bebes son mejor cuando ya son un poco mayores (a partir de 5/6 meses) y les puedes llevar delante y atrás (atrás es más cómodo a partir de un cierto peso). Vienen de America y se llaman “Beco Baby Carrier”. Son una pasada. Mejor gastar un dineral en esto que en uno de estos estupidos carros carísimos. Es muy fácil para darle la lactancia mientras los llevas en el porta-bebe. Lo puedes hacer en cualquier momento, según las necesidades de tu hijo. Los que están alrededor ni se enteran.

JI= ¿Crees que la mochila es cómoda?

Sybille =Bueno, hay varias tipos de porta-bebes. Hay que probar varios en una tienda especial y luego comprarse una. En este caso sí, son muy cómodas. Claro, despues de unas horitas notas que estás con un peso delante o detrás y a la hora de bailar todavía más, tus articulaciones y la musculatura tienen que acostumbrarse. Pero normalmente empiezas a llevarles desde muy tempranos, recién nacidos, así que el cuerpo se va acostumbrando. Y claro que se necesita descanso entre medio. Como bailo mucho y entreno en un estudio de Pilates, no me viene mal este “ejercicio” de llevar a mi hijo, creo que incluso está bien para coger fuerza.

JI=¿Qué tipos de comentarios has escuchado sobre tu decisión de bailar y trabajar con tu hijo pegado en tu cuerpo?

Sybille =Pues, todo positivo. No sé si hay gente que no le gusta, pero en general a la gente en las clases le encanta ver al chiquitín en el foulard, mirando a la gente y “bailar” un poco allí dentro. Al principio había unos pocos comentarios de preocupación como “¿Le molestará nuestro zapateado?” o “¿No hacemos demasiado ruido?” Pero en pocos minutos en clase, la gente se da cuenta que el niño está a gusto y relajado o durmiéndose y se van sus preocupaciones. También notan que sigo con mis clases igual, con niño o sin él, cerca de mi corazon – repito movimientos con ellos, les monto pasos, les vigilo, les corigo, les explico, les canto… Solo que en vez de tocar las palmas suelo usar el bastón para llevarlos, para no hacer ruido tan cerca de su cabecita. Esto les sorprende a la gente también, y me dicen que soy muy “multitasking” cuando me ven como calmo a mi bebé y bailo al mismo tiempo. Pero el flamenco es así – no es especial que ocurran tantas cosas a la vez no. Imagínate bailar con bata de cola y mantón en un escenario que desliza mucho con un cantaor que está improvisando totalmente. Es nuestra lucha diaria. Así que no es nada extraordinario para mí “manejar” muchas cosas al mismo tiempo. Pero claro, agotador es, eso si, cansa mucho. Un comentario muy gracioso que me hicieron ha sido: “Perdóname me he equivocado – tengo que mirar tanto a tu niño, porque es tan lindo veros así, que estoy tan distraído que ya no me salen los pasos…”

JI=¿Qué sientes cuando estás bailando con él pegado a tu cuerpo? Dos cuerpos en un en el momento del baile (Me gustaría que hicieras un comentario sobre este baile y tu sentimiento).

Sybille = Pues, es muy bonito bailar con el pegadíto a mi cuerpo. Parece un “paso de dos” en algunos momentos. Se adapta perfectamente a algunos movimientos y se emociona a la hora de zapatear o de escuchar música. Le encanta la guitarra. Hay otros movimientos que no les gusta tanto y me lo indíca enseguida con la tensión de su cuerpo o con sonidos guturales. Así que bailamos los dos y “conversamos” con nuestros cuerpos hasta que encontrámos un baile que es agradable para los dos. Ha científicos que dicen que los niños que estén llevados en brazos o portados tienen más facilidades motoricas y desarollan las partes cerebrales antes que los demás. Me lo creo al 100%, se nota tanto, llevarle a pegado al cuerpo es un estímulo muy bueno para é. Al bailar flamenco con él, siento mucho amor. Lo que nos transmitimos, uno al otro.

Pero hay dos técnicas del flamenco que no hago con él en el porta-bebe: giros rapidos (que dicen que puede ser peligroso para bebés en general) y chaflánes, que necesitan de mucho ímpetu/ pujanza para él y para mí.

Por Sybille Dorothea Hofmann-Märklin: con este documento altruista, autorizo, durante un plazo indeterminado y sin límites de territorio, al Grupo de Estudios e Investigación “Eneida de Moraes” sobre Mujer y Relaciones de Género (GEPEM), de la Universidad Federal de Pará (UFPA), con sede en Belém/PA, Av. Augusto Corrêa, nº.1- Cidade Universitaria José da Silveira Neto ( UFPA/IFCH – Planta Alta), a reproducir la entrevista en formado de preguntas o narrativa, a citar mi nombre social, informaciones e imágenes personales (fotos), según lo arriba indicado, en soporte impreso y/o multimedia, usando recursos físicos o aparatos y dispositivos técnicos, a ser presentado/divulgado para fines académicos, educativos, científicos y culturales no mencionados expresamente en este documento (Freiburg/Breisgau-Alemania/6/12/2012).